AUTOR: Eric Marcus 
TÍTULO: Manual del Pesimista (Espere lo Peor)
EDITORIAL: Norma, S.A. (Segunda edición)
AÑO: 1994
PÁGINAS: 136
TRADUCCIÓN: Alfredo Ocampo Zamorano
RANK: 6/10




Por Alexander Peña Sáenz
Lejos de ser un manual para convertirse en un verdadero pesimista, este libro, cuyo nombre original es Expect the Worst: You Won’t Be Disappointed (Espere lo Peor: No Se Decepcionará) (1994) es, más bien, una colección de los más dispares aforismos, pronunciados o escritos por, también, los más variopintos personajes. Quizá la traducción del título al español peque de ambiciosa al presentar el libro como un "manual", pues en ninguna parte se ven pasos enumerados, o metodologías que muestren al lector cómo llegar a ser un pesimista.

Dentro de la gran galería de frases que contiene la obra podemos encontrar a literatos de la talla de Gabriel García Márquez, Mark Twain, Umberto Eco, Alejandro Dumas u Oscar Wilde; a políticos y figuras públicas como Bertrand Russell, George Bernard Shaw; a pensadores como Platón, Voltaire o Albert Einstein; y hasta a músicos y actores como Cher, Frank Zappa y Woody Allen; de suerte que, al menos en lo que concierne a la variedad de fuentes, el libro resulta bastante amplio, y esto a pesar de que pudo aprovecharse mejor el espacio e incluir más frases (cada página contiene en promedio dos o tres citas).

El autor se enfoca en distintos momentos de su vida para introducir las distintas partes que tiene el libro; de hecho, desde el prólogo, ya esto es evidente: ¡vaya honor que le hace a su obra! La abuela de Marcus, Ethel, es quien inspiró la reunión de todas las frases; ella, dice el autor, fue una de las más grandes pesimistas que ha existido, pensaba que el vaso siempre estaba medio vacío y que el mundo era un sitio inhóspito que conspiraba para hacernos vivir todos los males.

El Manual del Pesimista está destinado, pues, a todas aquellas personas que consideran que el mundo no siempre trae alegrías o gracia, las mismas que han sentido en algún momento el desaliento de la vida. Ya en la solapa del libro se encuentra esta "alentadora" frase:

“¿Está usted cansado de caras sonrientes? ¿Harto de que le digan: "No se preocupe, sea feliz"? ¿Siente ganas de gritarle "¡Sea realista!" a la próxima persona que le diga sea optimista? ¡Usted no está solo!”

Así, esta pequeña obra es una oportunidad para mirar con tono irónico el lado negativo de la vida, de reconocer su parte menos amable a través de diversas perogrulladas, reflexiones jocosas y hasta misántropas.

El Manual del pesimista

Este libro representa para su autor una especie de antídoto frente a los abundantes mensajes optimistas que pululan en la literatura actual, aquellos que postulan que todos vivimos felices y en paz. Algo similar nos motiva a escribir aquí también, y aunque reseñar un libro de citas puede resultar complicado, vamos a explicar cómo surge la idea de recopilar las frases que aparecen en cada apartado del libro (la vida, la gente, dios y la religión, la salud, el envejecer, la política y la situación del mundo) y, por supuesto, a seleccionar algunas citas de la multitud de ironías pesimistas que el autor presenta.

La vida

Nuestro autor recuerda que Leonore Fleischer le había escrito sobre su madre, Helen; en el mensaje le preguntaba “¿el vaso está medio lleno o medio vacío?”. A partir de ese punto Marcus comienza a recopilar frases sobre la vida:

Nacer: el primero y el más horrendo de todos los desastres. –Ambrose Bierce- (Pág. 3) 
¿Qué se puede esperar de un día que comienza con tener que levantarse? –Wendy R. Ellner- (Pág. 7) 
Vivir es una enfermedad de la cual el sueño nos libera cada diez y seis horas. Es sólo un paliativo. El remedio es la muerte. –Nicolas-Sébastien Chamfort- (Pág. 22)

La Gente

La abuela Ethel era desconfiada con la gente, y lo era por la inmoralidad en la que la humanidad ha sucumbido. Esa misma condición la advierte Marcus, especialmente con relación al caso de las mujeres y, a partir de allí, establece su visión pesimista frente a la sociedad:

La única vez que una mujer tiene éxito en cambiar a un hombre es cuando éste es un bebé. –Natalie Wood- (Pág. 30) 
No es necesario creer en una fuente sobrenatural para el mal; los hombres por sí solos son capaces de toda clase de maldades. –Joseph Conrad- (Pág. 34) 
Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana; pero de la primera no estoy bien seguro. –Albert Einstein- (Pág. 37) 
Es una tontería seguir aparentando que en el fondo todo somos hermanos. La más probable verdad es que en el fondo todos somos caníbales, asesinos, traidores, mentirosos, hipócritas, cobardes. –Henry Miller- (Pág. 40)

La familia

La abuela Ethel siempre creyó que sus reuniones familiares terminarían en el fracaso, que serían terribles; de hecho lo eran, pues sólo reinaba en ellas el conflicto. Remitiéndose a esta anécdota, Marcus abre su propio panorama y elije, entre otras, las siguientes frases sobre las relaciones familiares:

Los familiares son sencillamente una manada de gente tediosa, que no tiene la más remota idea de cómo vivir, ni siquiera el menor instinto de cómo morir. –Oscar Wilde- (Pág. 47) 
No hay nada malo con los adolescentes que razonar con ellos no lo agrave. –Varios- (Pág. 46)

El amor, las relaciones y el matrimonio

El matrimonio y sus promesas son aspectos inexorables en la vida humana. La abuela Ethel tuvo la fortuna de encontrar el amor; sin embargo, su pareja murió joven y esto marcó el pesimismo de ella frente a este sentimiento. He aquí las frases que selecciona Marcus sobre el tema:

Mantén bien abiertos los ojos antes de casarte y medio cerrados después. –Varios- (Pág. 56) 
El amor es ideal. El matrimonio, real. El hecho de confundir las dos cosas nunca queda impune. –J.W. von Goethe- (Pág. 52)

Dios y la religión

La infancia del autor transcurrió en un ambiente ambiguo de enseñanzas hebreas y yoguis hindúes. Este fue el principio de la confusión de Marcus en el ámbito religioso (¿Era éste un dios bueno?), y a tal punto llegó a complejizarse que afirma que dios resulta un personaje ficticio, aun cuando continúe recitando el “Shema” cada vez que monta en un avión:

Si hay un Ser Supremo, tiene que estar loco. –Marlene Dietrich- (Pág. 68) 
Si de pronto Dios fuera condenado a vivir la vida que él les impuso a los hombres, se suicidaría. –Alejandro Dumas, hijo- (Pág. 70)

La salud

La anécdota que trae a colación Marcus al respecto de la salud es que su abuela siempre le recordaba que no saliera mientras había lluvia, pues la gente muere con frecuencia de neumonía por ello. Nada más exagerado:

La única manera de conservar la salud es comer lo que a uno no le apetece, beber lo que no quiere, y hacer lo que preferiría no hacer. –Mark Twain- (Pág. 76) 
Deja de preocuparte por tu salud. Ya se te irá. -Robert Orben- (Pág. 79)

Envejecer

A envejecer iniciamos desde jóvenes, siendo así que nuestra vida se reduce a ese proceso; de este modo se lo hacía saber su abuela a Marcus; ella, desde joven, pero sobre todo en su senectud se quejaba de todos sus achaques.

Joven, cuando estés tan viejo como yo, sabrás que solamente hay una cosa en el mundo por la cual vale la pena vivir: el pecado. – Lady Speranze Wilde- (Pág. 84)

La política

Hace ya varios años, Marcus escribía los discursos a cierto político de su país. Pronto, este último se vió implicado en casos de sobornos y se enterró un cuchillo en el corazón. Según el autor, este hecho causó mucha impresión en él porque en su último discurso había hecho algunas referencias sobre aquellas acusaciones.

Los que son muy inteligentes para meterse en política sufren el castigo de ser gobernados por los que son más estúpidos. – Platón- (Pág. 92) 
Toda revolución se evapora y deja tras de ella el fango de una nueva burocracia – Franz Kafka- (Pág. 95)
________________________

Se escapan muchos aspectos curiosos e interesantes del libro, pero la invitación a su lectura está abierta: es una forma inteligente de dosificar el humor cínico y negativista con sátiras y pensamientos originales. El libro no quiere ocultar lo que en realidad es difícil de afrontar: la vida y todos sus ajetreos diarios. El Manual del Pesimista es un texto curioso que indirectamente invita a despotricar los discursos optimistas que abundan en las librerías, las cuñas radiales y todos los canales religiosos.

These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.