AUTOR: Francisco Cajiao, Silvia Castrillón, William Ospina, Ema Wolf, Graciela Montes, et al
TÍTULO: Por Qué Leer y Escribir
EDITORIAL: Inst. Distrital de Cultura y Turismo (Primera edición)
AÑO: 2006
PÁGINAS: 126
RANK: 7/10



Por Alexander Peña Sáenz

Hace un par de años en la ciudad de Bogotá, la Secretaría de Educación del Distrito y el Instituto Distrital de Cultura y Turismo iniciaron una noble campaña para promover la lectura en los habitantes de todos los rincones de la urbe, en especial, en los estudiantes de educación básica y media. Se trata de lo que, desde entonces, se conoce como Libro al Viento, una colección que cuenta con un catálogo de clásicos de la literatura universal en géneros como el cuento, la poesía, la crónica y el ensayo, todos ellos amenos y de lectura breve dada su extensión.

Entre los autores que se destacan de aquel catálogo se encuentran Shakespeare, London, Pombo, Tolstoi, Carrasquilla, Poe, Cervantes, Andersen, Twain, Sófocles, y un largo etcétera de figuras muy reconocidas. Su distribución ha sido gratuita y hecha principalmente en las bibliotecas de la ciudad, colegios distritales, hospitales y plazas de mercado, con el fin de desarrollar un plan sectorial de educación llamado Bogotá, una Gran Escuela.

En el sistema de transporte de Transmilenio y en algunos centros de pago también se distribuyen libros de esta colección. Su lema es: “Este es un libro al viento. Es para que usted lo lea y para que lo lean muchos como usted. Por eso, cuando lo termine, devuélvalo y tome otro”. Durante el recorrido de Transmilenio o la espera para pagar sus servicios, un usuario puede tomar un libro y leerlo hasta llegar a su parada o ser atendido.

En estos sitios, al principio de la campaña, los libros no eran difíciles de conseguir pero, con el tiempo, muchos de los usuarios de los establecimientos se han quedado con los libros, impidiendo que otras personas puedan disfrutar de su lectura. Por ello, no es raro encontrar estas publicaciones en anaqueles particulares e, incluso, en algunas librerías del centro de la ciudad, en donde se venden a muy bajo costo.

Pese a este pequeño inconveniente, los títulos de Libro al Viento persisten con una vida asombrosa en las escuelas distritales –debe considerarse que allí se ha concentrado el mayor éxito de la campaña-, pues son una herramienta bastante útil en las aulas, toda vez que poseen un gran número de temáticas de sumo interés tanto para niños y adolescentes como para los maestros. Los libros pueden abrirse paso perfectamente dentro de las áreas del lenguaje, las ciencias sociales, ética y valores, entre otras, para incentivar el goce de la lectura. Es de suma importancia para esta sociedad aprender el oficio de leer y escribir, en especial para que los jóvenes bogotanos amplíen sus visiones de mundo y puedan reflexionar acerca de problemas serios de su vida personal y su entorno social.

Por Qué leer y Escribir

Por Qué Leer y Escribir es uno de los más de cincuenta títulos publicados hasta ahora en la colección; se encuentra compuesto por ensayos, conferencias y otros escritos de los autores Francisco Cajiao, Silvia Castrillón, William Ospina, Ema Wolf, Graciela Montes, Aidan Chambers y Darío Jaramillo Agudelo. Este libro reviste una particularidad: es de los pocos que, a través de diversas reflexiones, enfatiza la importancia de la lectura y la escritura como actividades propias del ser humano en pro de su emancipación. Y dentro de este proyecto, contamos con una herramienta de una fuerza magnífica: la palabra.

En la introducción realizada por Francisco Cajiao, se dice que la palabra lleva dentro de sí un poder mágico:

“Si hay algo que vuele lejos en el mundo es la palabra. Literalmente vuela, porque el sonido que lanzamos al viento se monta en el aire y va de mi boca al oído tuyo, donde se cuela misteriosamente para tocar otras miles de palabras que duermen en tu cerebro vistiendo pensamientos, adornando recuerdos, descifrando olores y sabores, tacto, deseos… Luego tomas ese pájaro inquieto que movió emociones, que despertó otras palabras dormidas en la profunda intimidad y vuelves a reconstruir mi palabra para enviarla con la tuya al viento, rumbo a otro corazón y a otro oído” (Pág. 9)
La palabra está presente en todas partes, en mensajes, en dibujos y nombres sin significados que se han de asociar con cosas que sí poseen significación. El ser humano convive dentro de una selva intrincada de signos que lo invaden y de los cuales no puede escapar y, sin embargo, la palabra tiene el poder de enriquecer.

Francisco Cajiao es insistente en la necesidad de generar una conciencia y una actitud de lectores y escritores. Para penetrar en la importancia de los dos oficios, el autor recupera la relación entre pobreza y riqueza: la gente en la pobreza necesita muy poco de la lectura y la escritura, los mundos que habitan estas personas requieren de pocas palabras para ser ocupados; ellos sólo requieren la lectura básica para conocer nombres, marcas de productos, rutas de buses, calles, y algunas otras cosas cotidianas sin mucha profundidad; por este motivo, los pobres abandonan la escuela en los primeros años, teniendo por toda cultura la radio y televisión. Por el contrario, quienes viven en la riqueza, requieren de la tecnología, del intelecto, de la economía y, en este sentido, deben estar a un nivel de lectura que les permita entender este entorno tan complejo.

La lectura y la escritura también actuarían para extender la vida humana: leen aquellos que quieren ir más allá de lo cotidiano, quienes no están satisfechos con lo que el mundo ofrece, quienes reniegan de las modas y las fórmulas mágicas de felicidad que ofrecen los medios de comunicación; leen quienes tienen la mente abierta para imaginar y expandir su memoria, aquellos que no se conforman con vivir para el instante y para lo que sus instintos les incita.

Lo que entregan los libros, visión de William Ospina

La lectura es una acción sutil, de creación, es conocimiento. William Ospina, ganador del premio Rómulo Gallegos en el año 2009, argumenta en este ensayo qué es la lectura para él y, a su vez, cuál es la importancia de la literatura en el mundo occidental: esa actividad que trasciende la erudición o el intelectualismo, acercándose a una pasión estimulante de nuestro conocimiento. Su escrito, tomado del libro La Herida en la Piel de la Diosa, es concebido a partir de las experiencias de vida y de las lecturas hechas por Ospina, quien nos muestra también la importancia de formar lectores y escritores en el mundo de hoy, necesidad que se ha configurado vital en tiempos de desarrollo del pensamiento de la Modernidad y sus posteriores cambios históricos hasta hoy.

Es importante distinguir que el oficio de leer no se limita a lo que la alfabetización enseña, ni tampoco es sólo la organización de palabras, la mera decodificación de caracteres escritos. La lectura va más lejos, está asociada al placer, y se convierte en un viaje a mundos desconocidos. Ospina quiere hacer notar que crear lectores tiene que ver con el principio del placer, con las libertades de la imaginación, que a nuestra vida ingresan personajes e historias sorprendentes y memorables. Un buen lector sería aquel que se asombrase por el poder de las palabras. La literatura que está formada por el común de los seres humanos sintetiza todos los hechos de su vida en palabras. La lectura o el oficio de leer para el autor se constituye como un:

“arte creador sutil y excitante, es una fuente de información, de conocimiento y sabiduría, y es también una manía, una obsesión, un tranquilizante, una distracción y sobre todo una felicidad” (Pág. 48)
La riqueza que da la lectura es mucho más densa y matizada de lo que se cree. Ospina está persuadido de que “cuando se convierte en una obligación o en un castigo, ya se ha creado entre el lector y el texto una barrera que puede durar para siempre”. De ahí que a muchas personas simplemente les disguste el hecho de acercarse a un libro.

La memoria de la cultura de Occidente ha persistido gracias a que los libros se convirtieron en la herramienta para transmitir tradiciones, para crear nuevas realidades. La imprenta contribuyó a la democratización de los libros, a que estos llegaran a las comunidades transformando a sus lectores, capaces de leer como personas solitarias y silenciosas, interpretando a su manera. La lectura ayuda a abrir las puertas de la imaginación, a la vez que su tarea es la de “permitir que esos mundos soñados por los escritores nos entreguen sus secretos”, siendo a la vez un ejercicio de desciframiento y de creación.

En un caso que se cita de Nietzsche, se dice que el filósofo alemán prefería leer las obras dramáticas que verlas representadas en el teatro, pues leyendo permitía crear todo a su gusto, mientras que en el teatro ya se imponían y limitaban las imágenes. Es por eso que en la lectura persiste la magia del lenguaje como una salvación por medio del poder de las palabras. En las lenguas se puede dar un toque estético a la literatura. Shakespeare, por ejemplo, es el máximo expositor de la lengua inglesa, quien muestra un gran don expresivo, musicalidad, elocuencia, hasta una forma elaborada para insultar.

En síntesis, William Ospina da a entender que nuestra historia, así como la historia de Occidente está llena de palabras, palabras que se van hacia un carácter grafico, para poder ser descifradas o leídas y encontrar en ellas todas las vivencias, experiencias y mundos soñados de los escritores que al llegar a nuestra mente podemos dar un toque propio de imaginación.
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Leer y escribir, actividades fundamentales que no deben subestimarse ni desdeñarse, ya que podemos emancipar nuestra existencia desde ellas. Sin lugar a dudas son un camino hacia la riqueza, más intelectual que material, que permite imaginar y reflexionar. Este pequeño libro es rico para compartir en las aulas e incentivar la conciencia de la lectura y la escritura en nuestros estudiantes.

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