AUTOR: Jack C. Harris (guión), Paris Karounos (dibujo)
TÍTULO: Anexo: Crisol de Fuerza No. 2 (Circuitos de Venganza)
EDITORIAL: Planeta de Agostini S.A./Cómics Forum (Primera edición)
AÑO: 1995
PÁGINAS: 24
RANK: 7/10


Por Alejandro Jiménez

Repasar estas páginas de Anexo es en tal modo sugestivo, que me atrevo a pensar que la Marvel ha encontrado aquí para los anales de su historia, además de un personaje memorable, un espacio en el que dos de las dimensiones más definitorias de la heroicidad –su sesgo ético y el desarrollo tecnológico- son puestas, no ya sobre la tradicional balanza del tebeo, sino sobre una mesa, diríamos, de disección, de la que sólo puede resultar un examen riguroso. En otras palabras, que debemos a Harris una historieta cuyo subtítulo debe ser acción o emoción, pero también y ante todo, una síntesis completa de la condición del superhéroe.

Y es que, como bien lo hace notar Trajano Bermúdez en su nota introductoria, cada vez se hace más difícil encontrar series a las que no quepa para sus personajes una acusación de plagio. Una y otra vez trabajando con lo mismo: un reincidente conjunto de características y una lista de dilemas que no varían en lo mínimo. Los caminos del historietista parecen azarosos: por un lado, construir una fábula que pueda al menos parecernos verosímil y, por otro, corresponderla con gráficas que logren apartarse de esos moldes manidos en los que ya han venido a beber los Spiderman, los Superman y toda la legión de sus camaradas.

Anexo brilla con luz propia porque, aun cuando vuelve sobre lugares comunes y tiene en vista situaciones recurrentes, logra poner en pie una base reinterpretativa. Está tan lejos de los “justicieros sin poderes”, como de los robots acorazados; se ubica, más bien, en un nuevo territorio, el compuesto por la tecnología informativa. Hace suya, además, la preocupación por lo moral, sin limitarla de forma exclusiva a la figura del superhéroe, sino ampliándola a lo que puede decirnos sobre ella, el científico, el hombre del corriente y hasta el propio antihéroe. Y, finalmente, personifica esa relación de discrepancia entre poder y humanidad con una metáfora por completo asombrosa.

Ya habíamos mencionado a propósito de Enemigo Desconocido, número con el que se inicia esta miniserie Anexo: Crisol de Fuerza, que son muchos los elementos que vienen a configurar la identidad de Alex Ellis como superhéroe. Uno de ellos lo constituye el hecho de serlo a su pesar; asumirse como héroe sin haber buscado serlo evidentemente traerá sus consecuencias. Tenemos también la Unidad Anexo como un elemento importante en los planos concreto y metafórico de la historia; en el primero, actuando como el dispositivo para pasar del Alex Ellis de carne y hueso a ese complejo software que es Anexo y, en el segundo, operando a modo de alegoría a nuestra época, pues si bien nuestro héroe puede utilizar todos los poderes y armamento que necesite, debe pagarlos con su propia humanidad: una regla por la cual +poder significa –condición humana.

Pero, echemos un vistazo a la historia de este segundo número Circuitos de Venganza para percatarnos de la manera en la que ocurre todo esto. A modo de resumen, conocimos antes el origen de Anexo en las páginas de Spiderman y algunos detalles de su pasado: después de perder una pierna en la Operación Tormenta del Desierto, Ellis terminó tras las paredes de la Corporación Adarco como conejillo de indias para una investigación dirigida por Barto sobre Unidades Anexo, esto es, sistemas informativo-tecnológicos que permiten a quienes han perdido alguna parte de su cuerpo, recuperarlo; la investigación, sin embargo, tenía otra faceta dirigida por David Dunson, quien buscaba desarrollar un sofisticado armamento a partir de esas mismas Unidades. Una vez venida al piso la Corporación gracias a Anexo y Spiderman, el Doctor Barto ha continuado sus investigaciones, sólo que parece que han quedado muchas cuentas sin saldar con el pasado.

Circuitos de Venganza

¿Quién está detrás de los violentos hechos que suceden en Manhattan? Y ¿Por qué tanto interés de Brazos –el poderoso cyborg- en adueñarse de la Unidad Anexo? Todo es tan confuso; creíamos incluso que Anexo había muerto al final del primer número, cuando Brazos había absorbido toda la energía de nuestro superhéroe, pero no, aquello no fue. Ciertamente, la Unidad ha terminado en poder del cyborg y, tanto él, como ese alguien que lo dirige desde algún lugar a través de monitores, ya están pensando en celebrarlo. Mientras tanto, Ellis ha podido arrastrarse a través de las calles antes de ser liquidado definitivamente, y tiene la suerte de ser visto por el Doctor Barto y su hija que huyen del laboratorio –todavía acechado por los extraños que antes lo secuestraran- después de destruirlo.

Para Hillman Barto ha llegado el momento de confesar bastantes cosas. De camino a casa cuenta a su hija y Ellis detalles insospechados sobre sus trabajos en Adarco: 1. Brazos era un técnico de laboratorio que, en busca de reconocimiento, cometió un error que le hizo perder sus extremidades superiores; la Corporación, luego de una “cirugía experimental” con la que intentaron recuperar sus brazos, fue paulatinamente añadiendo más y más unidades sintéticas hasta sólo conservar un 20% de su condición humana y; 2. La Unidad Anexo conocida por Adarco y el propio Ellis, no constituye el trabajo original de Barto, la verdadera Unidad es un dispositivo que debe implantarse orgánicamente y que puede crear prótesis con sólo el pensamiento.

El impacto de estas confesiones es muy fuerte para Melody –la hija del científico- y Ellis, pero no hay tiempo que perder, pues Brazos está buscando a Barto para completar el segundo punto de su misión –llevar a su jefe la Unidad Anexo y el Doctor-, así que en una intervención casera le será implantada a Ellis la nueva Unidad. Sin duda que el dolor es mucho, pero ahora, como Anexo, va al encuentro del cyborg que ya ha logrado ubicarlos. En su camino han quedado cientos de destrozos y un malherido Kenny Brown, sí, el novato del Daily Bugle que ha estado al tanto de todos los encuentros y peleas entre Anexo y Brazos. Lo que no sabe el cyborg y mucho menos Anexo es que aquel remedo de periodista ha encontrado el sitio en donde Brazos ha guardado la Unidad que antes robara a Ellis, y su cara se ha transformado muchísimo, luego veremos que sucede al respecto.

Por lo pronto, tenemos la lucha con la que cierra el número, tal cual la del final de Enemigo Desconocido: golpes, succiones de poder, explosiones, patadas, escombros por los aires. Pero, Brazos quiere jugar esta vez un poco con la carga moral del superhéroe, de suerte que empieza a lanzar manotadas de fuego a un lado y al otro, sobre la gente indefensa que está observando la pelea. Él, Anexo, sabe que lo primero que debe hacer es poner a salvo a aquellas personas que no tienen nada que ver con lo que está sucediendo, así que descuida la defensa del Doctor Barto, oportunidad que no desaprovecha el cyborg para agarrar por el pecho al científico y llevárselo por los aires, ante la mirada impotente de su hija. Una vez puestos a salvo todos de las llamas, estamos como al principio, sólo que peor: Barto ha sido raptado y no existe la menor pista sobre su paradero.

Anexo y Brazos: dos caras de una misma moneda

Como podemos ver en este número, las historias de Anexo y Brazos son más parecidas de lo que se cree: ambos han sido víctimas de los intereses inescrupulosos de la Corporación Adarco, han sido utilizados para investigaciones peligrosas, y han terminado alejados de una existencia “común y corriente”. Pero sucede que, por una u otra razón, cada cual ha terminado en bandos diferentes y con pensamientos contrarios. Anexo, de la mano del Doctor Barto –quien, sin embargo, le mintió- ha empezado a jugar del lado de la justicia, lo único que le interesa es sobrellevar su deficiencia física y trabajar por las personas que lo necesitan, prueba de ello son las últimas escenas de este número en las que se lanza abiertamente a defender a quienes no pueden hacerlo por sí mismos.

Brazos, por su parte, juega de un lado más misterioso. Todavía no sabemos si es de una Adarco resurgida, que está interesada en recuperar la Unidad Anexo para continuar con sus investigaciones armamentísticas, u otro personaje particular. Lo que si está claro es que desea utilizar la Unidad él mismo y que Barto es una ficha “clave en su destino”. Lo más posible es que no sepa que, debido a las múltiples investigaciones que se cruzaron sobre la Unidad cuando fue creada, tiene propiedades encontradas: un lado poderoso y otro deshumanizado –un poder nuevo = una descarga del material informativo humano de quien la posea-, razón por la que podría resultar un arma de doble filo.

Una carrera contra lo inmoral

Tal vez Circuitos de Venganza sea un número con menos golpes que otros de la serie; sucede que la intensidad va más bien por el lado de las cavilaciones que cada personaje va tejiendo. Aquí, ellos se dibujan en una faceta que permite dar cuenta de sus móviles, deseos y temores. La figura del Doctor Hillman Barto, en este sentido, es muy importante: aun más que el mismo Anexo, es él quien conecta el presente de la obra con las regresiones, que es tanto como decir el pasado con sus consecuencias. Pero, además, sobre su condición pesan, con mayor fuerza, las cargas de tipo moral. Para Anexo, por ejemplo, hay una cosa clara: luchar por unos principios claves como son la justicia o la verdad; estos son la base de sus acciones: trata de convencer a Brazos de una posible ayuda del Doctor para su actual estado o salva a un niño de morir atrapado por las llamas.

En cambio, la intensidad del aspecto moral es mucho más profunda para Barto: ha engañado a todas las personas aun cuando trabaja bajo un principio irrevocable de verdad. Engañó a los científicos de Adarco, precaviéndose de sus propios intereses; a su familia, a la que ocultó siempre el trabajo que desempeñaba; y hasta al mismo Ellis. Guardó para sí el secreto de todo lo que hacía, y ahora se siente culpable de las consecuencias. ¿Pero qué otra cosa podría hacer? Era una Corporación corrompida y sin escrúpulos para la que trabajaba, todo lo que hacía era rápidamente degenerado hacia otros fines, de modo que no tenía alternativa; pero sea como fuere, esas cosas han tenido mucho peso para él, y ahora no sabe cómo afrontarlas. Por esto decíamos antes que la fuerza de la disquisición ética, no está recargada en el personaje principal, sino que tiene importantes aspectos en otros nombres de la historia.
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Con dibujos de los que no es necesario hablar –asumidos aquí no por McDaniel, sino por Karounos- y una historia compleja y original, Crisol de Fuerza es un capítulo privilegiado en la genealogía de la Marvel. La cita es con el tercer número: Anexo Vs. Pelotón.

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