
AUTOR: Álvaro Salom Becerra
TÍTULO: Don Simeón Torrente ha Dejado de… Deber
EDITORIAL: Tercer Mundo Editores (Vigésima séptima edición)
AÑO: 1994
PÁGINAS: 218
Por Alexander Peña Sáenz
Esta Don Simeón Torrente ha Dejado de… Deber narra la vida de Simeón, un hombre mediocre, adocenado, del montón, como lo dice el mismo autor, para explicarnos que este personaje es originalmente un bogotano cuya vida es muy común como para ver en él rasgos del tipo “lombrosiano, freudiano, dovstoievskiano o kafkiano”. Con esta explicación, Salom Becerra disuade a sus lectores para que se acerquen al libro sin ninguna presunción de orden trascendental o de reflexión filosófica.
Pero sí invita a la lectura con el ánimo de acercarse a una novela puramente humana, del común y para gente del pueblo, que entiende que en la vida se puede pasar por diversas vicisitudes y alegrías, que entiende que el hombre jamás será un producto firme ni duradero, que analiza que la vida en sociedad impregna todos los aspectos de la vida de un individuo.
“En síntesis: esta no es una novela de aventuras (podría, más bien, ser de desventuras) y no es tampoco una novela romántica, ni psicológica, ni naturalista, ni existencialista, ni nadaísta, ni… todoísta. Es un recuento sencillo de las peripecias y tribulaciones de un hombre cuya única misión en la tierra fue ¡deber!"
Oriundo de una ciudad como Bogotá, Don Simeón Torrente nace en el frío mes de noviembre de 1904, en el seno de una familia pobre, en donde para ellos representa una boca más que alimentar. Sus padres, Epaminondas Torrente (Coronel en la batalla de Palonegro y de política conservadora) y doña Eduvigis Collazos preveían con tristeza que su hijo no iba a ser feliz al nacer, ni en su infancia:
“Porque si dos náufragos que en una playa esperan desesperadamente recursos, ven llegar un tercer náufrago, más hambriento que ellos, nadie podrá pretender que lo reciban jubilosa y alborozadamente”
“Siendo la felicidad el estado de ánimo que se complace en la posesión de un bien, ningún pobre puede tener una infancia feliz por la potísima razón de que a quien carece de toda clase de bienes, no le es dado complacerse en la posesión de ninguno”.
Crece y se convierte en un púber (“espantosa etapa en que el ser humano es un producto híbrido de niño y hombre”) pobre, cuyas ilusiones (un romance de adolescente) se verán truncadas por heredar una ideología política y por supuesto la fama de deudor moroso que tiene su padre (“aquí las deudas viejas no se pagan y las nuevas…, se dejan envejecer”). Ya casi de adulto, su padre Epaminondas –ya inútil para trabajar- lo inscribe a la burocracia colombiana (círculo vicioso del cual no saldría nunca). En 1922 Simeón comienza a trabajar en un juzgado (Juzgado tercero del circuito en lo criminal), teniendo que trabajar con la Justicia, para aplicarla. En esta etapa Simeón quiso burlarse de la propia justicia, disfrazándose de ésta en un día de desfile. Con toga, gorro frigio, balanza, y un niño de la calle –disfrazado de pueblo- sale a mostrar su ingeniosa crítica. “Así es la justicia” los pobres espectadores observaban la idea de Simeón: la justicia que en el país impera, opera con la ley del embudo, “lo ancho para los ricos y lo angosto para los pobres”. A Simeón se le aprehendió por burlarse de los buenos principios de la justicia. Mientras esto ocurría su padre Epaminondas moría en su casa, en medio de una carencia de recursos, y Simeón encarcelado supo de su muerte tres días después. Los acreedores de don Epaminondas le hacen heredar sus deudas a Simeón. Su reacción dolorosa lo lleva luego a tomar una determinación que empeoraría su situación: el matrimonio.
Sofismas diabólicos del matrimonio y vida madura
Para empeorar su situación económica (toda situación por mala que sea es susceptible de empeorar), el diablo tienta a Simeón con la idea del matrimonio. “Cumple el mandato divino de creced y multiplicaos!”; una serie de sofismas vienen tras esta idea inicial: la del multiplicador y el multiplicando; unos chiquillos bonitos que alegren su existencia; el amor como el invento superior a todos los que ha inventado el hombre; darle a la pobre madre la hija que nunca tuvo… El diablo le dijo a Simeón: ¡cásate! En una de las fiestas organizadas por su jefe, conoce tímidamente a Librada, una mujer igual de común y pobre, con quien se casaría posteriormente, después de un noviazgo bastante casual. Así, la desgracia se le aparecería en forma de mujer. Se casaron en una boda modestísima y con pocos recursos –prestados todos-, y así adquirió muchas más deudas. La posición del autor frente al matrimonio es:
“Con el matrimonio cae el telón y el paraíso artificial se convierte en un infierno, donde los dos demonios se enfrentan, acometen y destrozan despiadadamente. Ella, sin la máscara de la belleza es un monstruo. Él, sin el antifaz de la inteligencia, un cretino redomado.”
“¡Ah, pero los hijos!… ¡Qué risa! ¡Unos cernícalos que atormentan al papá desde que nacen hasta que lo abandonan! ¡Unas sanguijuelas que le chupan toda la sangre! ¡Unos cuervos, que si se descuida le sacan los ojos!”
“Don Simeón Torrente ha dejado de… deber. No habiendo podido despedirse personalmente de sus acreedores, lo hace por medio de este aviso y se pone a sus ordenes en el cielo, cuyas puertas contribuyeron ellos a abrirle.”
Climáticamente Bogotá es una ciudad fría, con un clima similar al de las ciudades europeas en época otoñal:
“En el año de 1904 Bogotá era una aldea que limitaba por el norte con la Iglesia de San Diego; por el sur con la Iglesia de las Cruces; por el oriente con la Iglesia de Egipto y por el occidente con la Iglesia de la Capuchina. Veinticinco calles y quince carreras empedradas”.
“Bogotá era pues una villa apacible. Carecía de todo lo que hoy tiene, pero poseía todo lo que hoy le falta: carecía de grandes avenidas, inmensos almacenes y enormes edificios… de luz eléctrica… de acueducto… de teatros y estadios… de automóviles y buses… de los millones de cuerpos… de la caterva de economistas, ejecutivos, asistentes, técnicos… de las innumerables universidades… de las millares de fábricas, de las centenares de industrias. Pero poseía una fe inconmensurable… esa luz del espíritu… gracia inagotable que fluía por todas las bocas… un Congreso donde chisporreteaba el ingenio… sentido de solidaridad humana… cien mil almas capaces de sentir… una pléyade de hombres que si trabajaban… fábricas de médicos humanitarios y abogados honorables… la cortesía imperaba en la vida de relación y ennoblecía las palabras y actitudes de ricos y pobres”Bipartidismo: liberales y conservadores
La tensión política en Colombia durante el siglo XX es de suma importancia para la obra de Salom Becerra. En el principio de la obra, el partido conservador en su hegemonía fue una colectividad fuerte y el liberal una débil, o sea que los miembros del primero seguían mandando y los segundos pagando impuestos. Simeón, heredero de las ideas políticas de su padre, se inscribe como partidario de los conservadores (“Simeón era conservador, aunque no sabía a ciencia cierta por qué lo era”). Siempre manejado por los poderosos oligarcas, Simeón permanecía como un burócrata al servicio de los poderosos. En su vida tuvo que lidiar con el “Bogotazo”, el hecho histórico más importante de la primera mitad del siglo XX en Colombia. En este acontecimiento Simeón defendió su lugar de trabajo –su juzgado-, pero al ver que los “revolucionarios” irrumpieron de forma violenta para incinerar toda prueba criminal, prefirió conservar su vida y fingir ser partícipe de la revolución iniciada, luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.
En Colombia tan solo se heredaron por mucho tiempo estas ideologías, correspondientes al lugar de nacimiento del individuo. Estas ideas las expresa mejor Salom Becerra en su obra Al Pueblo Nunca le Toca, donde un par de amigos, Casiano y Baltasar, se inscriben en cada uno de los respectivos bandos políticos.
Don Simeón Torrente, no es más que una leve pieza en este juego de estructuras mayores, en donde el poder económico es el que manda. Simeón, un hombre heredero de pobreza y deudas; un burócrata títere manejado al antojo de los de arriba “high class”, una existencia fugaz, un voto más para un partido político; un simple individuo que a falta de dinero es una víctima del capitalismo salvaje que en Colombia funciona como un embudo: lo angosto para los pobres y lo ancho para los ricos. Sin embargo todas estas situaciones no lo envilecen, al contrario, muestra resistencia y busca una luz de esperanza, una ligera chispa revolucionaria. Es honesto y trata de ser lo más sincero que puede, pero inevitable es que caiga en las trampas de la hipocresía humana y en el dinero que manipula conciencias.
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20 comments
Comment by Alejandro Jiménez on 3 de abril de 2009 11:10
Estas historias de Álvaro Salom Becerra hacen reír bastante, pero hay que tener mucho cuidado para que ese sentido cómico no deje de lado la profunda crítica social y política que se está haciendo, sobretodo con relación a las diferencias entre clases y la hegemonía partidista que tanto daño ha hecho al país. Gracias por el aporte.
Comment by Sandra Bonnie Flórez on 13 de noviembre de 2009 22:51
El autor describe la esencia de los Colombianos y no solo en una época determinada, sino que es una constante en la vida de las personas a través de la historia, es preocupante por que la mayoría de la población endeudada y los que no es por q se les niega prestamo. Esto es lo que se denomina estados de pobreza, situación que incluso se presenta en la llamada "clase media", que chistoso, nisiquiera existen. En un mundo en crisis económicas, morales e incluso religiosas estas historias no son escritos imaginarios son realidades palpables y muy preocupantes, por q ahora se suma la explotación de algunos aprovechandose de la necesidad de otros.
Comment by MARCELA SALOM on 16 de enero de 2010 13:54
EXCELENTE LIBRO, EXCELENTE AUTOR. EL MEJOR DE TODOS LOS TIEMPOS. Y HE LEIDO MUCHOS LIBROS, OJALA Y OTROS ESCRITORES SIGAN SU EJEMPLO AUNQ EL ESTILO DE ALVARO SALOM BECERRA NO SE PUEDE COMPARAR CON NINGUNO. YO PERSONALMENTE LE DOY LAS GRACIAS A ESTE AUTOR POR HABERME DELEITADO CON ESTE LIBRO TAN PROFUNDO. ES, POR MUCHAS RAZONES MI ESCRITOR FAVORITO
Comment by Anónimo on 16 de enero de 2010 14:01
sin duda alguna el mejor escritor de todos los tiempos, todos sus libros son de una lirica exquisita. lastima que autores asi ya no nazcan.solo nos queda agradecer a este gran hombre por haber compartido con nosotros una parte de su vida en los excelentes libros que escribió.Alvaro Salom Becerra,jamas tendras competencia en el ambito literario ni en el humano, porque me atrevo a asegurar que fuiste una persona de bien como ninguna otra existio. gracias por todo.
Comment by Alejandro on 18 de enero de 2010 17:50
Hola Marcela y Anónimo; me uno a su afirmación: Salom Becerra es uno de los escritores más honestos que ha tenido colombia y, sin importar que sea menos reconocido que otros en el ámbito literario, ha sido uno de los pocos en decir sin tapujos ni miramientos muchos de los problemas que afectan a nuestro país.
Gracias por visitar el blog y por dejar sus comentarios.
Comment by Anónimo on 31 de enero de 2010 18:35
Es un buen libro nos devuelve a la vieja Colombia(Por asi decirlo) Me ayudo mucho el resumen. Gracias.
Comment by Anónimo on 14 de marzo de 2010 12:38
muy bueno, se describe colombia tal como fue y como somos
Andres felipe Tobon
Comment by Anónimo on 10 de junio de 2010 17:05
esta obra nos hace reflexionar mucho ... por eso todos debemos de pensar antes de actuar..gracias
Comment by Anónimo on 25 de julio de 2010 14:26
me podrian decir las curiosidades de este libro gracias.......
Comment by Adso de Melk on 25 de diciembre de 2010 18:59
los invito a leer mi análisis sobre la obra de Álvaro Salom Becerra en mi blog: http://maumora024.blogspot.com/2010/12/un-tal-simeon-torrente-nunca-le-toca.html
Comment by Anónimo on 26 de marzo de 2011 11:35
esta obra nos gusto mucho ya que expresa la vida de simon bolivar y don simeon... las sircunstancion en las que vivieron estos dos personajes que fueron tatalmente distintas....
Comment by Anónimo on 27 de marzo de 2011 12:54
esta novela es super interesante, ya que nos da un paralelo de simeon y simon bolivar en dos mundos total mente distintos. Es super interesante para leer ya que nos muestra un poko de nuestra vida cotidiana....
Comment by Anónimo on 22 de octubre de 2011 20:21
un libro excelente que nos muestra la realidad del pueblo colombiano, sufrido,amargado y desesperado y sin esperanzas de salir adelante por culpa de nuestra clase dirigente que nosotros mismo elegimos
Comment by Alejandro on 23 de octubre de 2011 19:21
Saludos Anónimo, tus palabras sintetizan buena parte del libro; gracias por leernos y comentar.
Comment by Anónimo on 8 de noviembre de 2011 20:31
Q libro mas aburridor
perdoneme pero es laverda
:(
Comment by Alejandro on 9 de noviembre de 2011 19:58
Gracias por comentar Anónimo. Dice el refrán: entre gustos no hay disgustos. Lástima que no hayas dicho por qué no te gusta el libro.
Comment by Andres on 8 de enero de 2012 20:53
Es un excelente libro, para poder comprenderlo se requiere un conocimiento de historia y de cultura colombiana, expecialmente de la sociedad bogotana.
Saludos!
Comment by Andrés on 8 de enero de 2012 21:12
Perdón, en mi anterior comentario escribí: "expecialmente" en lugar de "especialmente", fue un error tipográfico.
Saludos!
Comment by Alejandro Jiménez on 9 de enero de 2012 16:31
Saludos Andrés. Gracias por la corrección y por dejar tu comentario. Ojalá vuelvas a pasar por estos lares.
Comment by Anónimo on 12 de febrero de 2012 13:54
PS AMI ME PARECIO LO MEJOR