AUTOR: Martí Riera y Ferrer
TÍTULO: Taxista (tomo dos)
EDITORIAL: Ediciones La cúpula (Primera edición)
PÁGINAS: 76
AÑO: 1991
RANK: 10/10
.



Por Jorge Vanegas Aparicio

Nos encontramos ante una de las historietas españolas de serie negra que sobresale por su alta mezcla de crítica social y humor negro. Eso sin hablar del cuidadoso dibujo que está claramente influido por el estilo de historietistas de la talla de Chester Gould -el mismo artista que creo a Dick Tracy, aquel famoso detective de rasgos adustos -, o de Will Eisner – guionista y dibujante de The Spirit-, para no ir más lejos.

Este segundo tomo de Taxista tiene por telón de fondo las perversas maquinaciones de dos familias rivales: “los Fortuna” y “los Caudales”; la primera proveniente de la más rancia estirpe aristocrática, pero que se halla en clara decadencia económica; la segunda conformada por unos codiciosos “nuevos ricos”; y en medio de toda esta trabazón, nuestro querido personaje principal el sufrido Taxista Cuatroplazas, el rubio justiciero que se dedica a perseguir maleantes cuando no está trabajando en su coche, luego de que toda su familia fuera asesinada.

A partir de esta trama empiezan las andanzas de Cuatroplazas quien no hace más que repartir golpes, perseguir villanos en su taxi blindado con motor turbo (“el panzer 86”) y tratar de ganar el amor de “Prudensia Kokoloco”, una hermosa inmigrante filipina.

Las intrigas no se hacen esperar, los infames “Caudales” no pararan de seguir el maliciosamente denominado “Plan X”, chantajeando al propio hijo mayor de don Augusto Fortuna: el soberbio Víctor Fortuna (un pederasta que pone en riesgo la reputación de la familia), y así poder conseguir el elíxir de la eterna juventud que convierte el plomo en oro (mordazmente denominado como la formula mágica que proveerá salud, dinero y amor).

Las cosas poco a poco se empiezan a complicar, un crimen se sucede tras otro sólo para tratar de borrar el anterior; los personajes que representan las clases más pudientes se hunden en un dejo de corrupción e inmoralidad para poder alcanzar sus ambiciones personales, no importa si ello conlleva a que se pase por encima de las restantes personas como el heroico Taxista junto a su novia filipina; claro que Cuatroplazas no estará dispuesto a ser aplastado vilmente como un insecto y dará guerra contra las dos familias implicadas.

Marti Riera logró con este cómic condensar muchas de las obsesiones que ya se habían presentado en otras de sus anteriores historias -algunas de ellas recopiladas en el álbum Monstruos Modernos de Ediciones La Cúpula-, como son la corrupción, la inmoralidad, el sexo, el amor, el crimen y las pasiones desenfrenadas, tópicos que giran por esta historia de manera sórdida.
Así mismo, el dibujo es de la fase más pulida del autor si lo comparamos con sus anteriores trabajos, ya que se nota un dominio en el contraste de la luz con las sombras, las facciones de cada uno de los personajes están bien construidas de tal forma que, incluso, se pueden delatar sus intenciones más oscuras; por otro lado, tenemos el manejo que Martí hace con el formato de las viñetas realizadas a modo de tiras cómicas, igual que las que se ven a menudo en los diarios noticiosos. Especial mención tienen algunos de los villanos que aparecen grotescamente desfigurados como es el caso del fotógrafo o de la senil doctora Asland, una clara referencia a los deformes antagonistas de la serie de Dick Tracy.

Taxista es una historieta trepidante al más puro estilo de las novelas negras de detectives, que muestra los extremos a los que pueden llegar las personas con tal de alcanzar el lucro y el poder. Absoluta parafernalia de los vicios más decadentes que se hallan anclados en algunos círculos de la alta sociedad que, para colmo, los legitima. Un bocado de truculencia, engaños y delitos cometidos, en este segundo volumen, ya no por gente pobre sino por las clases más acaudaladas, cuyos motivos pueden ser tanto o incluso más crueles que los que mueven a un delincuente de la más baja caterva.

These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.